Política de privacidad
Esta página es una traducción. Si alguna vez dice algo distinto de la versión en inglés, prevalece la versión en inglés.
Aquí no hace falta una cuenta y no se venden datos personales. Las preferencias, como el modo aleatorio que elijas, se quedan en tu propio navegador, igual que las tres cosas que se guardan y no son preferencias: la lista de las cámaras que has abierto, para que el sitio pueda decirte cuántas llevas vistas y Cámara aleatoria evite las que viste hace poco; los lugares en los que has dicho que has estado, tanto los marcados en una cámara como los escritos en la página Journey, para que el globo pueda mostrártelos; y —si has usado el Jet Lag Planner— los últimos planes que creó, para poder abrirlos otra vez en el avión. Nada de esto se envía a ninguna parte, nada está ligado a nada que te identifique, y borrar los datos del navegador lo elimina todo.
También guardamos totales diarios del uso del sitio: cuántas veces se pulsan Cámara aleatoria, las capas, la pantalla completa y su botón de siguiente, y el botón de compartir, qué cámaras se abren, a qué sitios llevan los enlaces externos y cuántas visitas llegan a pulsar Cámara aleatoria por segunda, quinta o décima vez, o cuántas llegan a la primera, quinta o vigésima cámara en el modo Mirar. Son recuentos por día sin nada asociado: ni identificador, ni dirección, ni cookie, nada guardado en tu navegador, ni nada que distinga a un visitante de otro. Se conservan alrededor de un año.
Los reproductores incrustados se cargan desde sus proveedores, que pueden poner sus propias cookies. Donde está disponible se usa el dominio de inserción de YouTube con privacidad mejorada.
Tu historial de ubicación
Journey reproduce como una película el archivo de cronología de Google Maps que tú elijas. Lo lee un worker que se ejecuta en la propia página, dentro de tu navegador, y ni el archivo ni nada derivado de él se envía a este sitio ni a nadie. No hay subida porque no hay adónde subirlo: esto es un conjunto de archivos estáticos, sin ningún servidor que pudiera recibirlo.
Mientras esa página está abierta, tu navegador pide teselas de mapa, datos de altitud y tres archivos propios de este sitio: fronteras, nombres de lugares y la lista de cámaras. Esos servidores ven tu dirección IP, como la ve cualquier sitio que visitas, y a ninguno se le dice nada sobre dónde has estado.
Los viajes que añades a mano, y los lugares que marcas como visitados, se guardan en el almacenamiento local de tu navegador. El vídeo que grabas se genera en tu navegador y lo guardas tú. Puedes guardar tus lugares en un archivo cuando quieras: es tuyo y va donde tú lo pongas.
También puedes pedir a este sitio que guarde una copia de esos lugares para que lleguen a tus otros dispositivos. Si lo haces, se cifran en tu navegador antes de salir, con una clave que este sitio nunca recibe. Lo que se almacena es un identificador que es un hash, un bloque de texto cifrado y la hora del último cambio: sin cuenta, sin correo, sin nombre, y sin nada que una dos copias entre sí ni contigo. No podemos leerlo, ni tampoco quien lo obtuviera de nosotros. La clave es el código que se muestra al configurarlo, o la llave de acceso de tu propio dispositivo; si pierdes ambas, lo guardado queda ilegible para siempre, también para nosotros. Puedes borrarlo desde el mismo panel, lo que elimina la fila por completo, y lo que lleve dos años sin tocarse se borra de todos modos.
Antes de compartirlo, la película puede ocultar los sitios donde se te encuentra más a menudo: ese garabato denso alrededor de un punto es una dirección, y es lo más identificativo que hay en el archivo.